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Es
una bella síntesis de la
espiritualidad monástica en la
que San Benito, monje del siglo V-VI,
busca extraer lo mejor de las reglas
anteriores a él aportando su propia
experiencia como padre de monjes.
Toda ella está basada en la
Sagrada Escritura, que es
constantemente citada, y el papa San
Gregorio Magno la define como
“notable por su discreción y
claridad de lenguaje”.
La Regla benedictina establece una
“escuela del servicio divino”
donde se aprende a buscar a Dios
y a responder a su llamada, junto a
otros hermanos y hermanas formando
una comunidad. Gracias a un sabio y
finísimo equilibrio entre el “ora
et labora” es la única Regla que
ha permanecido más de 1500 años y
puede ser seguida por todo tipo de
personas y en todos los lugares.
Temas claves que aborda la Regla son
la
humildad,
la
obediencia,
el
silencio
y la
vida de comunidad,
desmenuzados con increíble realismo
y profundidad.
Nos asombramos ante este pequeño
documento, 73 breves capítulos, cuya
humanidad y espiritualidad permiten
el desarrollo equilibrado del hombre
en todas sus facetas y en todos los
tiempos.
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