Unos pocos
metros separan al monasterio del Camino de
Santiago.
En la Regla de san
Benito se
lee así mismo: " ... y tribútese a
todos el honor debido, en especial a nuestros
hermanos de fe y a los peregrinos (R.B. 53,2)
Así pues, los
peregrinos, que vienen de todas las naciones,
especialmente de Europa y Latinoamérica,
acogidos, en esta casa de san Benito. Se
dispone de locales adecuados a sus
necesidades y de personas especializadas en
la amable y cristiana acogida (hospitaleros).
Algunos
participan en los Oficios
Litúrgicos.
Asisten masivamente al rezo de Completas. Al
final, la Madre Abadesa, les dirige unas
palabras y recita con ellos la Oración del
Peregrino.