El 31 de enero
de 1991, llegaban a San José de Costa Rica, la M.
abadesa de Zamora, M.Rosario Santiago, con dos
hermanas, dispuestas a servir de débiles
instrumentos en la misión que les encomendaba la
comunidad, primero se alojaron en una casa, con
condiciones mínimas para una vida monástica, pero
en diciembre de ese mismo año se compró un edificio
en construcción, con un terreno de huerta y
arbolado, de unos 7000 metros cuadrados. En enero de
1992, se comenzaron las obras de remodelación y la
del oratorio, que fueron inauguradas junto con la
pequeña iglesia en el 1993 con motivo de la Fiesta
de santa Escolástica, patrona del nuevo monasterio.
En cuanto al trabajo, se orientó desde el principio,
por el campo de la informática,limitándose a la
composición del semanario El Eco Católico de la
iglesia de Costa Rica, además de otros folletos y
libros para la archidiócesis, y al mismo tiempo la
confección de ornamentos litúrgicos, para mantener
ocupadas a aquellas jóvenes que habían ingresado en
la vida monástica.
Con las limitaciones de una comunidad pequeña, se
sigue al mismo horario de trabajo, oración
litúrgica y Lectio Divina que en Zamora.
La comunidad, que desde el primer momento ha contado
con una calurosa acogida por parte de la iglesia
costarricense (especialmente del sacerdote Armando
Alfaro, periodista y director del El Eco Católico y
secretario de la Conferencia Episcopal) es hoy una
hermosa realidad con un grupo de cuatro junioras y
cuatro novicias, germen de una futura expansión de
la Orden en Centro América