En
efecto, nuestra misión principal es la oración
litúrgica, celebrada en el nombre de toda la
iglesia, es cantada en gregoriano y español. Nos
acompañan fieles cristianos (ver Oficios Religiosos)
del entorno y numerosos peregrinos, que se
hospedan en nuestro albergue.
Comienza la alabanza del
Señor con las Vigilias, recitación de salmos y
escucha de lecturas bíblicas y patristicas. Es
la consagración de los primeros instantes del
día, cuando aún las sombras envuelven el
planeta.
Cuando despunta el día y
despierta la naturaleza con sus colores, ruidos y
sonidos, la Comunidad se reune de nuevo en el
coro de la iglesia para el canto de Laudes. El
sol naciente recuerda la resurrección triunfante
de Cristo entra las sombras.
En la plenitud del día y,
al comenzar la tarde, las monjas escuchan la
campana que las invita al rezo de las horas
menores (sexta y nona): recuerdos mas intensos
del Señor en la jornada de trabajo que se está
desarrollando.
Las hermanas, además de la
oración litúrgica, celebrada con la solemnidad
que el Señor del Mundo requiere, dedican dos
horas a la lectio divina y a la oración personal
en la capilla del Santísimo, en sus celdas o en
la huerta y jardín del monasterio
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